Mi primer bocado
Blogs - La Gran Manzana Amarilla
Martes, 24 de Noviembre de 2009 18:23

Desde Nueva York, el Carranza se aprecia como una catedral de sonidos, una coral de música Gospel que te devuelve un aroma que en la distancia se olvida. Ojeé durante toda la semana los periódicos digitales, tanto los de Cádiz como los de Sevilla para ir entrando en calor y superar los aranceles que impone la soberana distancia. Me desperté a eso de las 10.20 en NY, las 16.20 en Cádiz. Es decir, me desperté cuando muchos allí estabais desplazándoos en el autobús de la línea 1: qué daría yo por un día cualquiera picar el bonobús o sentir la grasienta barra de metal en la palma de mi mano mientras el chófer frena para parar en San José. Bueno, qué daría yo por una croqueta de puchero de mi querida madre (envíamela por Seur), porque no he parado de tomar Almax desde que llegué aquí, hace ya dos meses.
Durante los últimos años de mi vida he visto más al Cádiz por la televisión que en el estadio, incluso lo he escuchado más que visto. La universidad en el norte de España, el trabajo en Ceuta y ahora mi aventura en Nueva York me obligan a ser un cadista emigrante. Me ha tocado la misión evangelizadora, dar a conocer la religión cadista y la gente la acoge con humor aunque sin convencimiento. A pesar de que anuncié el horario del Cádiz a todos mis amigos sudamericanos de la residencia, me tocó ver el partido solo. Incluso mi amigo gaditano del Pópulo que vive dos cuartos más allá de mi dormitorio no fue capaz de despertarse. Resaca del amor. Yo antepongo el Cádiz a las mujeres. Bueno, no siempre… todos somos humanos.
Después de la ducha, me puse mi camiseta del Cádiz de cuando jugaba el Mago, porque con los litigios de la tienda no hay quien renueve el vestuario. Llegué al salón común, encendí el ordenador, Rojadirecta y me enchufé a la red. Algunos foráneos, tales como italianos, chinos y húngaros, me miraban mientras yo insultaba en español. Disfruté con el partido, con una catedral amarilla abarrotada y con una afición pletórica que saciaba su apetito de forofismo a base de palmas y cantos que son como el Credo. Yo también agité mis manos como si enarbolara una bufanda. Jugamos mejor, obligamos al Betis a correr detrás de la bola, pusimos garra y no nos descentramos, salvo en los goles. “No podíamos perder”. Mi enemistad con la realidad me obliga a pensar en un Cádiz situado en los puestos de arriba en junio. Disfruto con Erice, Silva, Cifuentes, Ogbeche y, sobre todo, López Silva. Los jugadores también disfrutan jugando en su casa con su público y saborean una Segunda División que se les derrite en las botas. Apruebo el fútbol de mi Cádiz, lo apoyo y sigo confiando. Tampoco hay que obviar los apartados negativos: Tristán se ha quedado como el Talgo, sin velocidad, y Enrique está demasiado maduro para sorprender. De cualquier modo, la actitud de ambos fue irreprochable. En el centro del campo, Ormazábal es tan discutible como indiscutible; hace tantas labores eficaces como ineficaces. Aun así es fijo en el once, porque no hay otro mejor. Caballero progresa, pero sigue nefasto de cara al gol; carece de maldad y necesita creérselo para llegar a ser un hombre de gol y de último pase. A López Silva no se le puede pedir más, pero a Antonio Muñoz, sí: ate a este jugador, al menos un año más. Nano me sorprendió para bien. Jugó poco, pero originó peligro y lo vi hábil, muy distinto al que recordaba. Erice mantiene su excelencia en el toque y su destreza en el corte. Sin embargo, para ganar hace falta un complemento más para los buenos jugadores, un Sesma en la banda, un Pavoni en la mediapunta o un José Miguel Caballero como el de la pretemporada. Quiera como sea, Dios fue misericordioso y premió nuestro empuje. No quiero olvidar a Ceballos Silva. Si no fueras el que fuiste, me habrías parecido el mejor árbitro de la categoría.
 

 

Últimas Entradas de la Gran Manzana Amarilla

Publicidad

Cadista desde los seis años, mi primer partido en Carranza fue un Cádiz - Real Sociedad (1-1), gol de Marcelo de cabeza. Desgraciadamente, el grueso de mi memoria futbolística está ocupada por la Segunda B, que ocupó toda mi adolescencia. Tuve que irme de Cádiz para ver el ascenso de mi equipo. Fue en Pamplona, cuando cursaba segundo de carrera. Luego, en cuarto, alcancé mi sueño, ver al Cádiz en Primera jugando en Pamplona (pírrica derrota, con penalti de Fleurquin marrado). Tras licenciarme en Periodismo, ingresé como becario en la sección de Deportes de Diario de Cádiz, encargándome, junto con Fernando Díaz, del Cádiz B. En esta etapa de algo más de un año tuve oportunidad de cubrir varias veces el primer equipo, todo un sueño hecho realidad. También formé parte de la plantilla de La Voz de Cádiz, mi primer trabajo en prácticas, en el verano de 2005, de la que obtuve una gran experiencia, pudiendo colaborar varias veces en las páginas del Cádiz, una de ellas, con el fichaje de Benjamín. Más adelante, con 23 años, me marché del Diario para trabajar, ya con contrato de redactor, en la sección de local de El Pueblo de Ceuta donde estuve dos años, el último de ellos, como socio del Cádiz. Allí evangelicé todo el cadismo que me dejaron, comenté el Ceuta - Cádiz para Punto Radio y agité mi bandera del Cádiz por las calles ceutíes celebrando el ascenso mientras el resto celebraba el triunfo del Barcelona en la Champions. Desde hace dos meses me encuentro en NY, dedicándome a aprender inglés y cumpliendo una especie de servicio militar más sofisticado y venturoso que antaño. Aquí estaré hasta junio y, durante este tiempo, seguiré a mi equipo tan de cerca como si estuviera allí. Intentaré plasmar las vivencias de un gaditano exiliado, la perspectiva de quien practica su religión en la distancia.

El Desmarque Cádiz y Jerez. Contacte con nosotros  |  Si desea anunciarse en esta página, haga clic aquí

El Desmarque es propiedad de la empresa El Desmarque Portal Deportivo SL, Sevilla, 2006. CIF: B-91586578.
Todos los derechos reservados. Queda expresamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de esta web sin previa,
expresa y escrita autorización. Asimismo, queda prohibida la reproducción total o parcial de contenidos en resúmenes, reseñas o revistas con fines comerciales.

 Liquid Web